Fotografía para niños. Educando a la nueva generación. | Nacho Rivera
Curso de fotografía para niños en Londres. Educación creativa y visual para entender mejor todas las imágenes que nos rodean en la época digital.
Fotografía, Nacho, Rivera, fotógrafo, talleres, cursos, retratos, documental, analógica, artística, Londres, Madrid, viaje, fotografía, blog, editorial, digital, 35mm, aventura, proyectos, portfolio, contacto.
16762
post-template-default,single,single-post,postid-16762,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1,vc_responsive
 

Fotografía para niños. Educando a la nueva generación.

cámara oscura en curso fotografia para niños en Londres

Fotografía para niños. Educando a la nueva generación.

Así ha sido el curso de fotografía para niños que hemos impartido en el Liceo Francés de Londres.

 

Educar a niños enseñando fotografía ha sido un fantástico reto y una enorme responsabilidad.

 

  • La propuesta.

Aún recuerdo cuando Sira me propuso el reto ¿Qué te parece si impartimos un curso de fotografía para niños en mi colegio, pero en español? La respuesta fue inmediata. ¡PERFECTO!.

Desde entonces y hasta la semana pasada han pasado 4 meses y hemos trabajado mucho, muy duro, con pasión y con mucho respeto a los niños y a la fotografía. El reto tenía la dificultad añadida para ellos de que las clases serían impartidas en castellano, idioma que estudian pero que no dominan.

¿Nos entenderían? ¿Se enterarían de todas las nuevas palabras y conceptos raros que fuéramos a enseñarles? ¿Nos querrían tirar por la ventana tras el segundo día?

Todo eran dudas pero estábamos deseando despejarlas. Nos pusimos manos a la obra.

  • El curso.

Teníamos claro que íbamos a mostrar a los niños que la fotografía era algo mucho más complejo, importante y bonito que apretar la pantalla de su teléfono y colgar el resultado en instagram. Sabíamos que nos mirarían raro pero confiábamos en que la curiosidad innata de los chavales jugara a nuestro favor.

Antes de este curso apenas uno de los veinte alumnos había mostrado interés por la fotografía. La cosa se ponía interesante.

El planteamiento fue arriesgado teniendo en cuenta que sólo tenían 13 años, pero creíamos que merecía la pena.

Empezamos con la historia de la fotografía. Era importante que conocieran el esfuerzo que tuvieron que hacer los primeros fotógrafos y que entendieran la revolución que supuso durante el siglo XX la invención de las cámaras compactas y de las películas muy sensibles.

Construyeron su primera cámara oscura, conocieron los carretes y la mayoría visitaron su primera exposición de fotografía.  Sus caras de incredulidad al ver la imagen exterior reflejada al revés dentro de sus nuevas “cámaras” hacían que todo empezara a tener sentido.

Poco a poco empezamos a avanzar:  tiempo de exposición, apertura de diafragma, sensibilidad… Nos sorprendió gratamente cómo entendieron la relación entre ellos. Eran verdaderas esponjas. El siguiente paso fue inculcarles que tanto en la fotografía como en cualquier disciplina artística que les guste, lo importante está en la cabeza. Creatividad e imaginación fue el mantra que no dejamos de repetir.

Para practicar estudiamos a uno de nuestros autores más conocidos: Chema Madoz. Entendieron su método creativo tras ver este maravilloso documental, estudiamos sus fotografías, eligieron sus favoritas y aunque al principio les costaba entender el nuevo mundo que se abría delante de sus ojos, al final de esa clase sólo veían poesía. Se habían olvidado de los objetos, trascendían en su comprensión. Fue fantástico verlos disfrutar. Aprendimos mucho con ellos.

  • El proyecto final.

El segundo día del curso, habíamos visitado una exposición magnífica titulada “The camera exposed” en el Victoria & Albert Museum. Se trataba de una colección de fotografías cuyo elemento común era que en todas ellas aparecían cámaras fotográficas. Nos sirvió para explicar la evolución de la fotografía y para que aprendieran a apreciar la experiencia de ver las fotografías en vivo, alejados de una pantalla.

Les planteamos el reto de que al final de curso serían ellos los autores de las fotografías que formarían una exposición. Las sonrisas aparecieron y a su vez, los nervios. ¿Os suena esa sensación?

Una vez entendido qué significa tomar fotos, era el momento de trabajar. Y lo hicimos de la siguiente manera:

Primer paso: elegir un proyecto general para que luego, usando su creatividad, eligieran su tema particular y así dar rienda suelta a su imaginación. Las ideas que plantearon fueron fantásticas. El tema general fue “Mi ciudad” pero ellos nos sorprendieron con propuestas sociales, intimistas y hasta poéticas. 

Y ahora venía lo difícil. Durante dos semanas tuvieron que desarrollar su tema tomando fotografías por la ciudad de Londres. El reto fue hacerlo con una cámara desechable de película analógica ISO 200, con sólo 24 disparos.

Sentimos y sintieron la presión, nos preguntamos si había sido buena idea saltar al vacío sin red de cara a la exposición ya programada, pero confiamos en ellos. Y el resultado nos dejó con la boca abierta.

  • La exposición.

Ya teníamos los temas, ya teníamos la fotografías, ya teníamos el espacio, ahora era el momento de colgarlas.

Como grandes fotógrafos aprendieron a editar, aportando ideas y viendo ejemplos de cómo puede cambiar una propuesta según se elijan y ordenen las imágenes. Eso nos sirvió para la elección final del trabajo y la propuesta expositiva.

Aprendieron a crear sus passpartouts, a preparar un marco especial y pensaron títulos para sus obras. Estaban entusiasmados, y los profesores, aún más.

Una vez colgadas era el momento de disfrutarlas, de enseñarlas y de ver la reacción del público más crítico: sus propios compañeros.

  • La inauguración.

Y llegó el momento. Sorpresa, incredulidad, orgullo… -Mira, mira, ahí está la mía- – Esta es mi favorita- -¡Yo conozco este lugar!-.

Ya tenían sus fotografías como se deben ver, colgadas en una pared, bien presentadas, impresas, con su olor y su textura. Recordamos esa tarde lejana de principio de curso cuando visitamos juntos la exposición en el Victoria & Albert Museum, pero ahora, quienes mostraban su gran trabajo eran ellos.

Todavía les esperaba un reto más ya que no queríamos que se despidieran sin que nos explicaran cada una de sus fotografías. Queríamos que compartieran sus ideas, su inspiración y que de esta forma todos crecieran un poco más con el trabajo de sus compañeros.

Hablaron de composición, de sentimientos, de ideas. Disfrutamos mucho.

El público que pasaba por allí les felicitaba y se paraba a escuchar cada explicación. Su sorpresa al ver las imágenes y conocer cómo las habían hecho era mayúscula. La calidad de muchas de ellas era incuestionable.

  • La experiencia.

Impartir un curso de fotografía para niños ha sido una delicia. Dicen que la clave de un conocimiento más profundo es aprender enseñando.

Ojalá a alguno de estos niños le haya servido de algo esta experiencia. Ojalá que en el futuro imaginen sus fotografías antes de tomarlas y nos regalen su mirada fresca como lo hicieron cuando tenían 13 años.

Desde aquí quería dar las gracias al Lycée Français Charles De Gaulle de Londres por su apoyo, a todos los alumnos por su esfuerzo y su cariño y sobre todo a mi compañera Sira, por su incansable trabajo y por haberme dado la oportunidad de vivir esta hermosa aventura.


Si te han entrado ganas de aprender cosas nuevas y te encanta viajar con una cámara en la mano, te invito a mi nuevo taller teórico-práctico: “LA EXPERIENCIA ES EL DESTINO: FOTOGRAFÍA Y VIAJE”. Será en Sales de plata, (Madrid), el sábado 8 de Julio  y en él enseñaré muchas herramientas para que fotografiar viajando se convierta en una experiencia creativa y enriquecedora.

¿Hacemos la maleta?

Información y reservas en el siguiente botón

No Comments

Post A Comment